Domingo, 16 de noviembre de 2014

Los vaqueros nacieron a finales del XIX, en granjas de Texas. Los llevaban los vaqueros porque tenían fama de ser los pantalones mejor cortados del mundo y los más resistentes. Se confeccionaron en tela de Nîmes o sea, inventada en esta ciudad francesa y eran de flexible algodón y en color azul cambiante, del casi celeste al índigo y negro. De ahí surge la palabra denim.

Look atrevido vaquero
Engánchate a lo vaquero   

Una combinación explosiva

Pronto se popularizaron con el nombre de jeans, vaqueros y tejanos -que tantos nombres tiene- y la industria americana se puso a la tarea de ofrecer todas las comodidades en versión barata e industrial. De todas las marcas implicadas pronto sobresalió una, los Levy’s Strauss que alcanzaron renombre universal. Su inventor se hizo multimillonario.

El vaquero es la prenda ideal casual y puedes usarla para ir al encuentro de una cita, te recomiendo conocergentenueva.com para conocer gente online.

Símbolo de la democracia

En USA pueden presumir de haber lanzado dos productos absolutamente universales: la Coca Cola y el vaquero. Curiosamente los dos, se suelen identificar con la democracia americana en cualquier país remoto que decide importarlos. En los regímenes eslavos bajo la férula comunista, conseguir una coca cola o llevar un vaquero era símbolo de contestación al régimen soviético.

Hubo entonces un mercado negro de vaqueros con anécdotas cómicas. Llegaron a cambiarse, hasta por pequeños iconos de valor extraordinario y todo por un Levy’s Strauss. Para un joven soviético, ponerse un vaquero era como participar un poco de las libertades de Occidente.

El cine

El cine tuvo la culpa. James Dean, héroe de las generaciones de los años 6O, se construyó un personaje “Rebelde sin causa” a base de su camiseta blanca y sus vaqueros ajustados. Kim Novac en “Picnic” estaba irresistible con sus vaqueros y Marilyn en “Rio Sin Retorno”, terminó por convertirlos en icono del siglo XX.
   
Y así pasaron las décadas: 7O, 8O, 9O... El vaquero siempre estaba ahí. Sus defensoras, presumían de tipazo con ellos. Se los ponían “a lo ortodoxo”. Tumbadas en la cama y conteniendo la respiración al subir la cremallera. El culito desde luego que hacía un vaquero, no lo hacía ningún otro pantalón o falda.

Invaden el armario

A mediados de los 9O, la loneta vaquera había tomado el armario y “tejía” todo tipo de prendas y accesorios. La chupa vaquera se convirtió en un must. Se hicieron cazadoras, monos, vestidos, tops, zapatos y bolsos con tela denim y hasta bañadores y ropa interior, gracias a la inclusión de la Lycra. La ropa interior es ideal para organizar una noche sensual con tu pareja y dejar que la fantasía casual se desborde.
   
El vaquero se había convertido en todo un estilo de vida. Todo un símbolo de espíritu joven y hasta un poco libertario, porque los burgueses convencionales, siempre los han rehuido.

El siglo XXI ha nacido vaqueromaníaco. La jeanmanía ha llegado a todo aquello que toque el cuerpo y sirva para vestirlo y ornarlo. Para mayor tentación, los vaqueros se bordan, se les incrustan tachuelas metálicas o de cristal, se les cosen lentejuelas festivas, se les mezcla con seda sirada y se hacen con ellos sastres “de lujo”.

Espigados, lavados, arañados, salpicados, fruncidos, blanqueados y desgarrados... el vaquero es como una sinfonía. El cuento de nunca acabar. Con razón St Laurent se lamentaba de “no haber inventado él, el vaquero”.


Publicado por moda-t @ 20:35
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